Cómo saber si el pescado está malo (y si es fresco)

Si huele a amoníaco, tiene ojos hundidos o branquias grises, no lo uses. En nevera, 1-2 días cerca del hielo.

Manuel Carrillo Almoguera

Manuel Carrillo Almoguera

7 min read
Pescado fresco entero sobre hielo en una pescadería, con el ojo brillante visible

El pescado fresco es un alimento muy perecedero: su calidad se mide por ojos, branquias, carne y olor, no por el hielo de escaparate. Si huele a amoníaco, tiene ojos hundidos, branquias grises o carne que no recupera la forma, no lo uses. En nevera aguanta 1 o 2 días, siempre cerca de la temperatura del hielo.

Un pescado recién capturado casi no huele a “pescado”. Huele a mar. Estas son las señales oficiales de frescura y las de descarte.

Cómo saber si el pescado está malo

En casa, con una pieza entera o un filete, estas señales bastan para tirarlo:

Qué mirasPescado frescoPescado malo
OlorMar, algas, yodo suaveAmoníaco, agrio o a fermentado
Ojos (pieza entera)Convexos, pupila negra, córnea transparenteHundidos, pupila gris, córnea lechosa
BranquiasRojo o rosa vivo, sin mucosidadGrises, marrones o con moco espeso
CarneFirme y elástica; al pulsar, vuelveBlanda, se queda el dedo marcado
Piel y escamasBrillante, escamas adheridasOpaca, escamas que se caen, piel arrugada
FileteColor propio, húmedo, no pegajosoViscoso, seco en los bordes o iridiscente raro

Si aparece olor a amoníaco o ojos cóncavos, no hace falta seguir. A la basura.

En filetes no hay ojos ni branquias. Entonces mandan el olor, la elasticidad y la superficie. Una película viscosa en el lomo es el equivalente a la carne picada pegajosa: crecimiento bacteriano, no “jugo”.

Cómo saber si el pescado es fresco al comprarlo

No improvises la lista. El Reglamento (CE) 2406/96 fija baremos de frescura para el pescado comercializado en la UE: categorías Extra, A y B, más un rechazo (“no admitido”).

En Extra, los ojos son convexos, con pupila negra y córnea transparente. Las branquias tienen color vivo y sin mucosidad. La carne es firme y elástica. El olor es a algas. En la categoría que ya no se admite, los ojos están cóncavos, la pupila gris y la córnea lechosa.

En el mostrador, mira también el hielo:

  • El pescado fresco debe estar cubierto o rodeado de hielo, no solo cerca.
  • El agua de fusión no puede encharcar la pieza: el Reglamento (CE) 853/2004 exige recipientes que drenen.
  • El local no debe oler fuerte. Si la pescadería huele a amoníaco, el producto también.

AESAN resume los requisitos higiénicos de productos de la pesca: el fresco se mantiene a temperatura próxima a la de fusión del hielo hasta su venta o transformación. El congelado, a −18 °C o menos en el centro.

Compra el pescado al final y llévalo en bolsa isotérmica. En casa, refrigeración inmediata.

Cuánto dura el pescado fresco en la nevera

ProductoNeveraCongelador (−18 °C)
Pescado fresco entero, eviscerado1-2 días, cerca del hielo o en la zona más fríaBlanco: hasta 6 meses. Azul: hasta 3 meses
Filetes o rodajas1 día2-3 meses
Pescado ya cocinado1-2 días2-3 meses
Pescado comprado congeladoNo descongelar hasta usarloHasta la fecha de consumo preferente

La Academia Española de Nutrición y Dietética sitúa el máximo en 48 horas o congelar. Eviscera al comprar o al llegar: las vísceras concentran más bacterias.

AESAN, en sus recomendaciones frente a la histamina, pide mantener el pescado por debajo de 4 °C hasta cocinarlo, y cocinarlo cuanto antes. El pescado fresco lleva fecha de caducidad: pasada esa fecha, no se consume.

Guárdalo en un recipiente cerrado en el estante inferior, para que no contamine lo listo para comer. El mismo criterio de separación que con la carne picada.

No lo descongeles en la encimera. El frío de la nevera es el método seguro. El detalle de anisakis y congelación legal —tiempos y temperaturas— está en anisakis: cuánto congelar el pescado según la ley. Aquí no se trata de matar el parásito: se trata de si la pieza ya está descompuesta.

Qué significa el olor a amoníaco

El pescado fresco no huele a amoníaco. Ese olor sale cuando las bacterias degradan proteínas y liberan amoníaco y trimetilamina. Es un indicador tardío: cuando lo notas claro, el deterioro ya va avanzado.

Hay un matiz en rayas y otros elasmobranquios: un rastro suave de amoníaco en boca o cloaca puede ser propio de la especie. Si la carne huele así, está malo igual.

Cocinar un pescado amoniacal no lo arregla. El olor se mete en el plato y el deterioro no revierte. Tíralo.

El atún y la histamina: cocinar no basta

En atún, bonito, caballa y otros pescados ricos en histidina hay un riesgo extra. No es “estar podrido” al uso. Las bacterias transforman la histidina en histamina si se rompe la cadena de frío.

AESAN lo dice sin rodeos: una vez formada, la histamina no se elimina con la cocción, la refrigeración ni la congelación. El pescado puede oler aceptable, verse aceptable y aun así provocar un cuadro que parece una alergia: enrojecimiento, picor, palpitaciones, diarrea.

Por eso el olfato no basta en el pescado azul. Manda el frío continuo desde la pescadería hasta la sartén. Compra el último, bolsa isotérmica, nevera al llegar. Si el atún llegó templado o lleva días en el estante, no lo “salvas” a la plancha.

Este post no desarrolla el cuadro clínico ni los límites legales de histamina. El marco general de las intoxicaciones alimentarias sitúa ese peligro junto al resto de ETA.

Cómo se ve un pescado congelado con la cadena rota

El pescado congelado no se juzga por los ojos. Se juzga por el envase y los cristales.

  • Cristales de hielo grandes dentro de la bolsa o sobre la pieza: se descongeló y se volvió a congelar, o el frío falló.
  • Manchas blancas secas (quemadura por frío) en los bordes: pérdida de calidad; si además huele mal al descongelar, deséchalo.
  • Envase hinchado, roto o con líquido en el fondo del congelador del súper: no lo compres.
  • Al descongelar en nevera, olor a amoníaco o carne blanda = no sirve. La congelación frena bacterias; no repara una pieza que ya estaba mala.

El congelado de calidad se mantiene a −18 °C. AESAN lo exige para los establecimientos que congelan productos de la pesca.

En pescadería y hostelería esto no se decide a ojo

En un negocio, la frescura se documenta. Recepción con temperatura, rotación FIFO, hielo que drena y rechazo de lotes fuera de categoría. Esos puntos entran en el plan APPCC.

El Reglamento (CE) 852/2004 obliga a formar al personal en higiene. En una pescadería o un sushi bar, eso incluye cadena de frío, parásitos y toxinas que el calor no borra.

En Alimentia, el temario del certificado de manipulador cubre productos de la pesca con casos reales: qué se tira, qué se congela y qué no se sirve.

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Preguntas frecuentes

No lo uses si huele a amoníaco, tiene ojos hundidos y opacos, branquias grises o amarillentas con mucosidad espesa, o carne que no recupera la forma al presionar. Un pescado fresco huele a mar o a algas, no a ‘pescadería vieja’. En filetes, la carne debe ser firme, brillante y elástica. Cualquiera de esas señales de deterioro basta para desecharlo, aunque no haya llegado la fecha de caducidad.
El Reglamento (CE) 2406/96 clasifica la frescura por ojos, branquias, carne y olor. Extra: ojos convexos y brillantes, branquias de color vivo sin mucosidad, carne firme y olor a algas. Si los ojos están planos, las branquias descoloridas o el olor es a fermentado, la categoría baja. En pescadería, el hielo debe cubrir el pescado y el agua de fusión no debe encharcarlo.
Entre 1 y 2 días a temperatura próxima a la del hielo, y siempre por debajo de 4 °C. AESAN recomienda refrigerarlo o congelarlo en cuanto llegues a casa y cocinarlo cuanto antes. Eviscéalo al comprar o al llegar: las vísceras concentran más bacterias. El pescado fresco lleva fecha de caducidad; pasada esa fecha no se consume, aunque el olor parezca aceptable.
No. El olor a amoníaco indica descomposición avanzada. Cocinarlo no lo vuelve seguro. En atún, caballa o bonito hay un riesgo extra: la histamina. AESAN avisa de que esa toxina no se elimina con la cocción, la refrigeración ni la congelación. Si el pescado azul ha roto la cadena de frío, el calor no arregla el problema. Tíralo.

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